CONVENIOS

DIGNIFICACION PARA LAS PERSONAS TRABAJADORAS DEL SAD (SERVICIO DE AYUDA DOMICILIARIA)

 Hay que reconocer la dureza del trabajo del SAD, un servicio esencial, altamente feminizado, donde las herramientas tanto físicas como ment...

lunes, 28 de junio de 2021

VARIAS ASOCIACIONES HEMOS SOLICITADO EN EL AYUNTAMIENTO DE DONOSTIA LA CREACION DE UN CONSEJO MUNICIPAL DE CUIDADOS

 

SOLICITUD AL AYUNTAMIENTO DE DONOSTIA PARA LA CREACIÓN DE UN CONSEJO MUNICIPAL DE CUIDADOS.

 

FUNDAMENTACIÓN Y EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Cuando hablamos de los cuidados hablamos de responsabilidad mutua,  de prioridad social, con un gran coste económico y personal.  Si la sociedad no se hace responsable de las personas más desfavorecidas y  dependientes, deshumanizamos los cuidados. Todas las personas somos social y humanamente interdependientes y necesitamos diversos cuidados a lo largo de nuestra vida. Recordemos que humanizar significa cuidar desde el respeto. El envejecimiento de la sociedad, la baja natalidad, la esperanza de vida nos hacen reflexionar que debemos construir desde la pluralidad, socializar los cuidados, no responsabilizar únicamente a las mujeres de ellos, y eso nos aboca en un cambio tanto de valores como de organización social, con una real igualdad de oportunidades y con una corresponsabilidad de los hombres. La sociedad va cambiando antes que las leyes,  hacia nuevas formas de cuidado y actualmente estamos trabajando para cambiar y educar en  un modelo de auténtica corresponsabilidad entre mujeres y hombres y por una distribución justa y equitativa de las tareas a realizar en el hogar familiar.

El modelo que defendemos  tiene  como objetivo que la sociedad en general, y los hombres en particular, sean corresponsables en el sostenimiento de los cuidados así como garantizar los mismos con unos servicios sociales de calidad, en  la atención a las personas dependientes, con diversidad funcional, a los/las recién nacidos/as y a los/las menores.

El cuidado no es exclusivo del ámbito familiar o doméstico, sino que es una necesidad de todas las personas. Los cuidados a corto y largo plazo no pueden centrarse exclusivamente en cubrir las necesidades básicas de las personas mayores, ya que hay que atender otros aspectos fundamentales para su propia vida, su propia independencia emocional y su derecho a ser cuidada dignamente. Estos cuidados  realizados por la familia, las instituciones públicas y el mercado formado por empresas con ánimo de lucro, además del voluntariado y las organizaciones del Tercer Sector, deben reorganizarse mediante un apoyo mayor de servicios públicos y reducir los horarios en  las jornadas laborales además de  apostar por un modelo de cuidados compartidos, universales y comunitarios.   El dinero público es para amparar a la sociedad no para que algunos se lucren con ello.

Incidir en una mayor configuración del empleo doméstico emplazaría más a repartir que a compartir el cuidado. Resulta incuestionable la prioridad de caminar hacia propuestas que aboguen por limitar, repartir y compartir el tiempo de todo el trabajo, no solamente del remunerado. 

 

El objetivo es facilitar la reducción de la desigualdad existente entre mujeres y hombres en las tareas de cuidados, replanteando,  la organización social y ética de los cuidados, mediante una respuesta colectiva al problema, y no responsabilizar únicamente a las mujeres, por ser una mano de obra barata, no remunerada.  No podemos seguir  creando  empleos para el cuidado, que impidan el cuidado personal e individual. Las personas cuidamos a personas. Reorganizar la estructura laboral, la forma de educación de género,  son urgencias que se plantean tras la crisis de cuidados, impulsada por el actual sistema socioeconómico. Resulta igualmente imprescindible eliminar la condición que prevé como único acceso a los servicios de dependencia, la prestación por cuidados en el entorno familiar, ampliando el foco a la responsabilidad compartida de los cuidados, Una respuesta institucional, a través de la creación de servicios profesionales para atender a las necesidades de cuidado, la profesionalidad en atención personalizada del SAD, mayor cantidad de guarderías municipales, de Centros de Día,  así como  respuestas comunitarias que refuercen los vínculos afectivos y a un modelo convivencial compartido, es una necesidad inherente.

La prioridad política debe  establecer  los cuidados sociosanitarios como base primordial, con un coste público y social para asegurar una calidad del servicio, una regulación laboral y una garantía al derecho de las personas a ser cuidadas en su entorno personal.

Los cuidados son la  columna vertebral de todas las sociedades, básicos para la supervivencia y que han ido adoptando distintas características según el lugar y el momento histórico.

Los cuidados y servicios, apoyos prestados por la red, pueden ser remunerados o no, lo que origina el cuidado informal, sin retribución económica pero de un gran coste emocional y personal; y el  formal, prestado por profesionales con un coste económico que puede estar subvencionado en parte por las instituciones públicas.

Generalmente han sido las familias las que han prestado el cuidado informal en caso de enfermedades, de discapacidad, por accidentes, a las personas mayores dependientes y los cuidados en la infancia.  Esta función ha recaído y recae, casi en exclusiva, en las mujeres del núcleo familiar, en las madres, cónyuges, hijas o hermanas de las personas dependientes.

Es decir, el papel de la cuidadora es el elemento principal de la red informal. Por tanto, las políticas públicas dan por supuesto que las familias, y dentro de ellas las mujeres, deben asumir la provisión de bienestar de sus miembros. Lo que sigue penalizándonos.

Esta asignación de tareas se realiza desde una perspectiva patriarcal profundamente arraigada en nuestra sociedad y que se basa en la división sexual del trabajo, por la que los hombres han accedido al empleo formal, al salario y a los derechos sociales, debido al rol de sustentadores de la familia que históricamente se les ha asignado; mientras que las mujeres han quedado adscritas a una situación de dependencia respecto a los hombres y han sido relegadas a la realización de las tareas menos valoradas (el trabajo de cuidado no remunerado), consideradas algo consustancial y natural al sexo femenino.

Esto conlleva un elevado coste que asumen en exclusiva las mujeres por el hecho de cuidar. Que se refleja en términos de salud, calidad de vida, oportunidades de empleo, desarrollo profesional, impacto económico, relaciones sociales y disponibilidad del propio tiempo.  Es decir, la salud de las mujeres que cuidan se ve más deteriorada que la de los hombres. Presentan peor salud general, más dolor y malestar, más enfermedades crónicas y hábitos de vida menos saludables, como escaso ejercicio físico, mala alimentación o un descanso insuficiente. Además, el cuidado se asocia a una mayor frecuencia de problemas de salud mental, como depresión, ansiedad y estrés.

Pero es que además, el impacto laboral y económico de cuidar no solo se evidencia a corto plazo, sino que tiene también consecuencias en la vida de las mujeres que cuidan a más largo plazo: el abandono del empleo o la imposibilidad de acceso a él, lo que lleva consigo una disminución de los derechos a prestaciones sociales en un futuro (como las pensiones contributivas), reduciendo así nuestra capacidad adquisitiva incluso cuando ya no tenemos que responsabilizarnos del cuidado. La realidad es que las mujeres cuidadoras en edad activa, tienen un mayor riesgo de caer en la pobreza y de tener una mala salud.

Dicho esto, reivindicamos que solo con un conjunto de prestaciones y servicios destinados a colaborar con las mujeres en el cuidado, se comenzaría a reparar la falta de equidad que, frente a los sistemas de protección social, se comete con las mujeres.

Es necesario que el cuidado sea considerado una necesidad social básica y, por tanto, constituya un derecho de ciudadanía. No se trata de promover solamente una mayor oferta de cuidado, sino de universalizar la responsabilidad, la obligación, la tarea y los recursos necesarios para el cuidado, siendo la única manera de que se inserte como un derecho humano fundamental: el derecho a ser cuidado y cuidada, a cuidar y a cuidarse.

En conclusión, es urgente diseñar un nuevo contrato social en el cual las tareas de cuidado sean asumidas como un tema de responsabilidad compartida entre el estado, el mercado y la sociedad en general, pero también entre los hombres y las mujeres dentro de los hogares. En resumen una real corresponsabilidad en el cuidado diario. Es hora de reconocer la contribución a la sociedad de quienes cuidamos de otras personas y para ello tenemos que recordar que desde hace unas décadas se aporta a la sociedad contribuyendo a la sostenibilidad de la vida,  la valiosa ayuda de un gran  colectivo de mujeres migradas que trabajan de manera regular como cuidadoras, debido a la falta de mano de obra autóctona para atender a  las personas dependientes , pero también existe la figura, bajo el contrato de hogar familiar, de mujeres migradas que están realizando tareas de cuidados, con un régimen de pernocta . Trabajos realizados en condiciones que vulneran sus derechos como mujeres y trabajadoras, situándolas en una situación de mayor vulnerabilidad en el mercado laboral (explotación, abusos, violencias), generando todo ello un impacto importante en su salud física y emocional, a costa de seguir las pautas impuestas para el cuidado de una sociedad capitalista, patriarcal y neocolonial.

Recogemos las diferentes Leyes, Decretos y Normas referidas al cuidado:

La Constitución Española, en su artículo 14, recoge el derecho a la igualdad y a la no discriminación, y su artículo 9.2 menciona que “corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra, sean reales y efectivas (…) remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de toda la ciudadanía en la vida política, económica, cultural y social.”

La Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, tiene por objeto “hacer efectivo el derecho de igualdad de trato y de oportunidades entre hombres y mujeres, mediante la eliminación de la discriminación de la mujer, sea cual fuere su circunstancia o condición, en cualesquiera de los ámbitos de su vida.”

 La Ley de Igualdad de mujeres y hombres en la C.A. de Euskadi. (Ley 4/2005)

La Ley  3/2012, de 16 de febrero, por la que se modifica la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres y la Ley sobre Creación de Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer.

La IV Conferencia Mundial Beijing 1995, en su declaración artículo 13, señala que “el empoderamiento de las mujeres y su plena participación en condiciones de igualdad, en todas las esferas de la sociedad, incluyendo la participación en los procesos de tomas de decisiones y el acceso al poder, son fundamentales para el logro de la Igualdad, el Desarrollo y la Paz.”

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, y más en concreto el art. 19 dice expresamente “ Los Estados Partes en la presente Convención reconocen el derecho en igualdad de condiciones de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de las demás, y adoptarán medidas efectivas y pertinentes para facilitar el pleno goce de este derecho por las personas con discapacidad y su plena inclusión y participación en la comunidad, asegurando en especial que:

a.       Las personas con discapacidad tengan la oportunidad de elegir su lugar de residencia y dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás, y no se vean obligadas a vivir con arreglo a un sistema de vida específico;

b.       Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad y para evitar su aislamiento o separación de ésta;

c.        Las instalaciones y los servicios comunitarios para la población en general estén a disposición, en igualdad de condiciones, de las personas con discapacidad y tengan en cuenta sus necesidades.”

Ley 4/2017, de 9 de marzo, de Derechos y Garantías de las Personas en el Proceso de Morir.

 

Real Decreto 615/2007, de 11 de mayo, por el que se regula la Seguridad Social de los cuidadores de las personas en situación de dependencia.

 

Resolución de 23 de marzo de 2020, de la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, por la que se publica el Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, que modifica parcialmente el Acuerdo de 27 de noviembre de 2008, sobre criterios comunes de acreditación para garantizar la calidad de los centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.

Convenio especial de cuidadores no profesionales de personas en situación de dependencia R.D. 615/2007.

 

Real Decreto 1620/2011, de 14 de noviembre, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las metas que marca la Agenda 2030, es uno de los retos con el que Euskadi y Gipuzkoa están firmemente comprometidos.

“Objetivo 5. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas.”

Metas:

5.1 Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo

5.4 Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país.

5.5 Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública.

“Objetivo 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.”

Meta:

8.8 Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios.

“Objetivo 10. Reducir la desigualdad en los países y entre ellos.”

Meta:

10.2 De aquí a 2030, potenciar y promover la inclusión social, económica y política de todas las personas, independientemente de su edad, sexo, discapacidad, raza, etnia, origen, religión o situación económica u otra condición.

Las diferentes asociaciones que de una forma u otra nos dedicamos al ámbito de los cuidados, -bien por dedicarnos a proveer servicios de cuidados o por representar a las personas que lo hacen y bien porque requerimos de esos cuidados, de esos apoyos en nuestro día a día- participamos en los Consejos Sectoriales de Acción Social y de Igualdad, llevamos aproximadamente 10 años trabajando directamente el tema de los cuidados a través del Grupo Motor del Consejo Sectorial de Igualdad, creando un espacio común de reflexión y acción desde la perspectiva feminista.

La Legislación de Régimen Local, el Reglamento Orgánico Municipal del Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián y la Norma Orgánica de Participación Ciudadana en su “TÍTULO III Órganos de participación Artículos  32: Los Consejos Sectoriales  y 33 Regulación de los Consejos Sectoriales”, contemplan la posibilidad de crear Consejos de Participación Sectorial Permanentes que se constituyen como espacios para el asesoramiento, la información, el debate, el estudio y la propuesta en relación con asuntos en un área concreta de la política municipal.

Es por ello que tomando nota de las diferentes Asociaciones dedicadas de una forma u otra al ámbito de los cuidados, y pertenecientes a los Consejos Sectoriales de Acción Social y de Igualdad, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

a)       Los cuidados deben ser tenidos en cuenta como un derecho fundamental, no exclusivamente como una atención.

b)        Los cuidados deben tener un abordaje prioritario y transversal.

c)        Los cuidados deben efectuarse desde la igualdad de trato y oportunidades, para erradicar una desigualdad latente en la educación/formación y poner en primera persona la aplicación de las leyes que de una u otra forma obstaculizan la presencia de las mujeres y hombres y su cuidado personal, familiar y laboral.

d)       Necesitamos reivindicar los cuidados y adecuarlos al grito popular.

e)       Porque la pandemia del COVID nos ha hecho reflexionar que ante situaciones límites, la estructura del cuidado  debe ser prioritaria y debe adelantarse con planes concretos que mitiguen los problemas ocasionados.

f)        Las Asociaciones como entidades participativas debemos agruparnos y aunar esfuerzos para conseguir un modelo actual de cuidados, que ponga en antecedentes la necesidad de un cambio de valores, una corresponsabilidad en los mismos, con el apoyo de las instituciones públicas.

En base a ello, las Asociaciones abajo firmantes, inscritas en el Registro Municipal, vemos necesaria la creación de un Consejo Sectorial de Cuidados, por los siguientes motivos:

1.- Es necesario abordar los cuidados desde una perspectiva de carácter transversal dada la prioridad e importancia que tienen, ya que afectan a todos los ámbitos de la vida.

3.- Es necesario hablar de manera muy específica del modelo de cuidados, dentro del sistema actual, debido a las situaciones precarias en las que se encuentran las mujeres, con el fin de poner los mismos en el centro de las políticas públicas.

4.- Es necesario disponer de una herramienta en las políticas municipales en esta materia.

5.- Hay que crear un espacio donde se trabajen los cuidados como centrales y prioritarios (desde la centralidad y la prioridad de los mismos)

6.- Hay que crear un espacio para aunar criterios en el seno de las políticas públicas.

7.- Hay que crear un espacio donde la reflexión sobre el modelo de cuidados y las condiciones que se brindan, puedan realizarse con calidad y exclusividad, atendiendo a los problemas reales de la ciudadanía teniendo en cuenta la distinta realidad en este sentido de las mujeres y los hombres.

8.- Los cuidados deben ser abordados en un único Consejo Sectorial Municipal, con la ayuda inestimable del resto de los Consejos Municipales, donde en todos y cada uno de ellos, se trata el tema de los cuidados, muy especialmente en el Consejo de Acción Social, donde las ayudas proporcionadas son base para intentar erradicar las necesidades inherentes de personas con riesgo de exclusión social.

9.- El Consejo Municipal de Cuidados debe abordar de forma consultiva y asesoramiento  las buenas prácticas, la educación en valores y la reivindicación de los derechos de hombres y mujeres a cuidar, ser cuidados, con total transparencia y libertad, e igualmente tratar los derechos de toda la ciudadanía a no ser precarizada por el hecho de ser la herramienta para brindar los propios cuidados.

En resumen:

SOLICITAMOS la creación de un nuevo Consejo Sectorial de Cuidados que servirá para desarrollar dinámicas deliberativas, manteniendo una actuación especializada en la materia y en su composición.

Como un espacio para el ejercicio de la democracia participativa y activa y un canal de interlocución entre los distintos Consejos Sectoriales.

Con un valor e importancia en el desarrollo de la política municipal.

Con el fin de canalizar las demandas y las propuestas, en aras a un cambio de valores y la consolidación del sistema democrático y constitucional, siendo éste nuestro objetivo fundamental para conseguir una sociedad más igualitaria.

Alineado con las reflexiones y nuevos enfoques que se están abordando desde las diferentes instituciones en materia de cuidados.

Y donde se garantizaría en ese Consejo la participación de los y las  diferentes agentes que intervienen en las políticas de cuidados, en especial de las propias personas que requieren de cuidados o apoyos.

Es necesario, por tanto, unir fuerzas para que el cuidado deje de estar invisibilizado, y se creen redes con los recursos existentes (como los locales, Casa de las Mujeres), con  información y acciones comunes, que reporten resultados acordes para que todas las personas podamos libremente cuidar y recibir cuidados con dignidad.

Asociaciones firmantes:

ASOCIACIÓN ASADE                                                       

ELKARTU

MARA-MARA ELKARTEA                                                         

BIDEZ BIDE                                                                                

GAUTENA

ASOCIACION ARRATS

HAURRALDE

LAGAEL

PLAZANDREOK

ASOCIACION CASA DE LAS MUJERES DE DONOSTIA

GRUPO TRABAJADORAS DEL HOGAR SOS RACISMO GIPUZKOA

miércoles, 9 de junio de 2021

El Ayuntamiento de Donostia modifica los criterios para la concesión de Ayudas de Emergencia Social

 

El Ayuntamiento modifica los criterios para la concesión Ayudas de Emergencia Social

La cifra de personas beneficiarias de ayudas de emergencia crece un 16%

Se han realizado cambios relacionados con ayudas para el dentista o para la entrada a una vivienda de alquiler, entre otros

 



DVMartes, 8 junio 2021, 15:08 DANI SORIAZU

 

La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de San Sebastián ha aprobado la modificación del artículo 6 de los criterios de actuación en la concesión de Ayudas de Emergencia Social (AES) para el 2021 y la inclusión de un nuevo artículo.

Esta modificación se lleva a cabo con motivo de la situación de crisis causada por la pandemia a lo largo del 2020, siguiendo las directrices del Gobierno Vasco y con el objetivo de adaptarse al contexto y necesidades sobrevenidas, según han informado desde el Consistorio donostiarra.

De este modo, se han realizado cambios relacionados con ayudas para dentista, ayudas para entrada en vivienda de alquiler o la inclusión de una serie de ayudas de alimentación. Se ha incluido también un nuevo artículo sobre la justificación del gasto, que se establecerá sobre la cuantía concedida, no sobre la cuantía del gasto que la origina. Al tratarse de modificaciones favorables para los solicitantes, los cambios se aplicarán con efecto retroactivo a las solicitudes ya formalizadas.

 


martes, 1 de junio de 2021

Los Servicios Sociales atendieron a 16.094 familias donostiarras en 2020, un 7,31% más

 

Los Servicios Sociales atendieron a 16.094 familias donostiarras en 2020, un 7,31% más

Los perceptores de Ayudas de Emergencia Social se incrementaron casi un 20% por la pandemia

La concejala de Acción Social, Aitziber San Román, y el director de Servicios Sociales del Ayuntamiento, Garikoitz Agote, este lunes durante la presentación de la memoria de 2020.

 

JORGE F. MENDIOLA San Sebastián Lunes, 31 mayo 2021, 22:10

Los centros de Servicios Sociales de San Sebastián atendieron en 2020 a 16.094 familias, un 7,31% más que el año anterior. La concejala de Acción Social, Aitziber San Román, y el director del departamento, Garikoitz Agote, han presentado este lunes los datos relativos a la memoria del pasado año y han subrayado que «2020 ha sido un año completamente inusual, en el que hemos perseguido dos objetivos: por una parte, mejorar las prestaciones y servicios municipales que recoge el sistema vasco de servicios sociales y facilitar el acceso de la ciudadanía a los mismos y, por otra, responder de manera adecuada a las necesidades sociales urgentes ocasionadas por la pandemia». El objetivo, según ha explicado la concejala de Acción Social, ha sido conseguir que «Donostia sea una ciudad más cohesionada».

La situación provocada por el Covid-19 llevó al departamento de Acción Social a destinar una partida extraordinaria de 1,5 millones de euros para hacer frente a las consecuencias de la crisis sanitaria. La pandemia, además, ha afectado a todos los servicios que se prestan. De las 16.094 familias atendidas, 3.940 acudieron por primera vez a los Servicios Sociales, un 1,99% más que el año anterior. En total, los centros de Servicios Sociales y el Servicio de Urgencias Sociales del Ayuntamiento gestionaron 17.174 solicitudes de recursos, un 8,92% menos que el año 2019. El descenso viene motivado, principalmente, por la interrupción temporal por parte de la Diputación de las nuevas incorporaciones a distintos centros, así como la prórroga durante seis meses de los grados de dependencia revisables. En cambio, la cantidad de recursos de ayudas económicas, la intervención con menores y los recursos de atención y asistencia a mujeres víctimas de violencia de género se vio incrementada.

Ayudas económicas

La crisis sanitaria hizo que en 2020 3.008 familias accedieran a las Ayudas de Emergencia Social (AES), un 19,75% más que el año anterior. Así, el Ayuntamiento destinó 3,2 millones de euros a estas ayudas, un 31,07% más que en 2019, cuando se invirtieron 2,4 millones de euros.

En lo que a las Ayudas de Apoyo al Plan de Trabajo Compartido (AAPTC) se refiere, el Ayuntamiento concedió ayudas a 812 familias, un 37,86% más que el año pasado, destinando casi 696.000 euros, un 29,2% más que en 2019.

Personas mayores

En 2020 se contabilizaron 719 nuevas solicitudes para el Servicio de Ayuda Domiciliaria (SAD), que finalizaron con 579 altas nuevas. Durante el año, 2.633 personas pertenecientes a 1.901 domicilios se beneficiaron del servicio, que ha supuesto una facturación de 10,8 millones de euros (1,77 millones aportados por las personas usuarias, 2,88 millones por la Diputación Foral de Gipuzkoa, y 6,15 millones por el Ayuntamiento).

Además, los usuarios del SAD se han beneficiado de diferentes servicios como limpiezas a fondo o limpiezas de choque (16 personas), la orientación y puesta a disposición de un stock de productos de apoyo como grúas o camas articuladas (27), el acompañamiento para la realizacion de gestiones sanitarias y de documentación (44), o ayuda en la gestión de la medicación (141).

Junto al SAD, otros servicios y recursos que posibilitan la permanencia de las personas mayores frágiles en su domicilio y que ayudan a dichas personas a seguir relacionándose con otras personas son la teleasistencia y el servicio de atención diurna en el ámbito comunitario, Goizaldiak. Durante el año pasado se atendieron 1.163 nuevas solicitudes para el servicio de teleasistencia y 39 personas utilizaron los distintos Goizaldiak. Del mismo modo, 278 personas se beneficiaron de los programas conveniados con asociaciones de voluntarios que prestan acompañamiento a personas mayores, como son Nagusilan y Cruz Roja.

Una de las iniciativas más destacadas de 2020 fue el desarrollo de Lagunkate junto a Donostia Lagunkoia y el servicio de ordenación territorial. Gracias a esa iniciativa, en la que se contactó durante el confinamiento con 17.816 personas mayores de 65 años que viven solas o acompañadas por otra persona mayor, los Servicios Sociales hicieron seguimiento directo a 2.128 personas.

Asimismo, en colaboración con las 23 asociaciones de personas mayores jubiladas de la ciudad se desarrollaron una cuarentena de iniciativas encaminadas a la promoción de la participación activa, social y cultural de las personas mayores. Y mediante el programa +55, cuyo objetivo es promover la participación activa y social de las personas mayores en equipamientos municipales comunitarios, 5.619 personas tomaron parte en 498 actividades diferentes organizadas a lo largo del año.

Atención y servicios a menores

Hasta el 7 de julio de 2020, el departamento de Acción Social desarrolló diversos programas de prevención vinculados a adicciones, si bien algunos de ellos, como el programa de información y formación en locales de jóvenes no pudo realizarse debido a la pandemia. A partir de esa fecha, este servicio pasó a la Dirección de Salud y Medioambiente.

Un total de 183 personas –89 menores, 92 familiares y 2 educadores– participaron en el programa destinado a menores que fueron sancionados en al ciudad por tenencia o consumo de sustancias o, aunque no fueron sancionados, mostraban factores de riesgo. Del mismo modo, 17 grupos de 8 centros escolares participaron en programas preventivos de drogodependencias en el ámbito educativo, y en 8 centros se desarrollaron programas preventivos sobre usos de nuevas tecnologías.

Por último, Aitziber San Román ha detallado que los Servicios Sociales atendieron en 2020 a 216 personas nuevas en el programa que ofrece información y apoyo a víctimas de la violencia de género. Además, se continuó atendiendo a otras 227 personas más que ya se habían iniciado en el programa en años anteriores.

 

lunes, 10 de mayo de 2021

LOS CUIDADOS - Eukene Pardo ASOCIACION ASADE

 

Cuando hablamos de los cuidados hablamos de responsabilidad mutua,  de prioridad social, con un gran coste económico y personal.  Si la sociedad no se hace responsable de las personas más desfavorecidas y  dependientes, deshumanizamos los cuidados. Todas las personas somos social y humanamente interdependientes y necesitamos diversos cuidados a lo largo de nuestra vida. Recordemos que humanizar significa cuidar desde el respeto. El envejecimiento de la sociedad, la baja natalidad, la esperanza de vida nos hacen reflexionar que debemos construir desde la pluralidad, socializar los cuidados, no responsabilizar únicamente a las mujeres de ellos, y eso nos aboca en un cambio tanto de valores como de organización social, con una real igualdad de oportunidades y con una corresponsabilidad de los hombres. La sociedad va cambiando antes que las leyes,  hacia nuevas formas de cuidado y actualmente estamos trabajando para cambiar y educar en  un modelo de auténtica corresponsabilidad entre mujeres y hombres y por una distribución justa y equitativa de las tareas a realizar en el hogar familiar.

El modelo que defendemos  tiene  como objetivo que la sociedad en general, y los hombres en particular, sean corresponsables en el sostenimiento de los cuidados así como garantizar los mismos con unos servicios sociales de calidad, en  la atención a las personas dependientes, con diversidad funcional, a los recién nacidos y a los menores.

El cuidado no es exclusivo del ámbito familiar o doméstico, sino que es una necesidad de todas las personas. Los cuidados a corto y largo plazo no pueden centrarse exclusivamente en cubrir las necesidades básicas de las personas mayores, ya que hay que atender otros aspectos fundamentales para su propia vida, su propia independencia emocional y su derecho a ser cuidada dignamente. Estos cuidados  realizados por la familia, las instituciones públicas y el mercado formado por empresas con ánimo de lucro, además del voluntariado y las organizaciones del Tercer Sector, deben reorganizarse mediante un apoyo mayor de servicios públicos y reducir los horarios en  las jornadas laborales además de  apostar por un modelo de cuidados compartidos. El dinero público es para amparar a la sociedad no para que algunos se lucren con ello.

Incidir en una mayor configuración del empleo doméstico emplazaría más a repartir que a compartir el cuidado. Resulta incuestionable la prioridad de caminar hacia propuestas que aboguen por limitar, repartir y compartir el tiempo de todo el trabajo, no solamente del remunerado. 

El objetivo es facilitar la reducción de la desigualdad existente entre mujeres y hombres en las tareas de cuidados, replanteando,  la organización social del cuidado, mediante una respuesta colectiva al problema, y no responsabilizar únicamente a las mujeres, por ser una mano de obra barata, no remunerada.  No podemos seguir  creando  empleos para el cuidado, que impidan el cuidado personal e individual. Las personas cuidamos a personas. Reorganizar la estructura laboral, la forma de educación de género,  son urgencias que se plantean tras la crisis de cuidados, impulsada por el actual sistema socioeconómico. Resulta igualmente imprescindible eliminar la condición que prevé como único acceso a los servicios de dependencia, la prestación por cuidados en el entorno familiar, ampliando el foco a la responsabilidad compartida de los cuidados, Una respuesta institucional, a través de la creación de servicios profesionales para atender a las necesidades de cuidado, la municipalización del SAD, mayor cantidad de guarderías municipales, de Centros de Día,  así como  respuestas comunitarias que refuercen los vínculos afectivos y a un modelo convivencial compartido, es una necesidad inherente.

La prioridad política debe  establecer  los cuidados sociosanitarios como base primordial, con un coste público y social para asegurar una calidad del servicio, una regulación laboral y una garantía al derecho de las personas a ser cuidadas en su entorno personal.

sábado, 6 de marzo de 2021

MANIFIESTO 8 DE MARZO -CONSEJO DE IGUALDAD AYUNTAMIENTO DE DONOSTIA

 


8 de marzo de 2021. Salud, cuidados y crisis del empleo; Vidas de mujeres en crisis.




Muchas de las declaraciones, lemas, comunicados y acciones del 8 de marzo de este año girarán en torno al "cuidado y la salud", también esta declaración del Consejo de Igualdad de Donostia.


La pandemia dejó en evidencia desde el primer día que los cuidados están en el centro de todas nuestras vidas y, al mismo tiempo, sacó a la luz la precariedad de los trabajos que se dedican a estas tareas.


La discriminación de género y por razón de sexo es una realidad en todo el mundo, también aquí, y está presente en nuestras vidas cotidianas. Aunque consigamos avances, tenemos aun un largo camino por recorrer a favor de los derechos de las mujeres, y solo podremos avanzar con una acción colectiva para derogar las leyes que nos explotan y crear leyes que nos amparan, erradicando la lacra social de la violencia machista.


Las mujeres lo tenemos claro y lo reivindicamos el 8 de marzo año tras año, nuestros derechos no son negociables. No podemos permitir que las leyes no tengan en cuenta a las mujeres en el momento de su creación y, asimismo, debemos apostar firmemente por la interpretación de las normas vigentes con perspectiva de género, tal y como proclama la Ley Orgánica de Igualdad del año 2007. Solo de esta manera conseguiremos que se garanticen nuestros derechos.


Reivindicamos el derecho a vivir una vida digna, el derecho a una vivienda, a realizar las tareas de los cuidados en condiciones dignas; en resumen, debemos poner en el centro de la vida los cuidados y debemos reivindicar nuestro derecho a decidir sobre nuestras vidas, incluyendo las condiciones de trabajo. El principio de dignidad humana inherente a cada persona obliga a los poderes públicos a garantizar de manera efectiva también los derechos de las mujeres.


Las mujeres reivindicamos el derecho a la igualdad salarial, tal y como se ha puesto de manifiesto el pasado 22 de febrero, lo que significa que se debe abonar la misma retribución por trabajo de igual valor. Para ello, es necesario abordar la cuestión de la valorización de las tareas domésticas. Asimismo, urge implementar políticas que garanticen trabajos de cuidados dignos, teniendo en cuenta tanto las condiciones de vida de la persona que es cuidada como de quien se dedica a cuidarla. Además, la erradicación de todo tipo de violencia contra mujeres y niñas debe ser uno de los objetivos prioritarios, lo cual exige garantizar la libertad de movimiento y decisiones individuales.


Apostamos también por visibilizar la violencia obstétrica, dado que la atención a las mujeres gestantes se ha visto afectada negativamente en los controles rutinarios del embarazo como en los partos.


Las mujeres estamos más expuestas a riesgos físicos y psicosociales, y la crisis de la COVID19 ha dejado en evidencia que somos fundamentales y ocupamos trabajos esenciales. Se ha destacado la importancia de nuestra aportación en tanto en ámbitos profesionales públicos como privados y todo ello ha evidenciado las cargas que sufrimos.


Por ello, el 8 de marzo, y a través del Consejo de Igualdad del Ayuntamiento de San Sebastián,denunciamos toda forma y sistema que impida que las mujeres consigamos una igualdad real y efectiva y exigimos que se eliminen las barreras que obstaculizan nuestro avance y desarrollo a

cualquier nivel. Denunciamos asimismo los recortes presupuestarios en materia de igualdad haciendo hincapié en que esta crisis ha demostrado que hace falta invertir en políticas para prevenir un aumento de las desigualdades, un incremento en la marginación o precariedad laboral de las mujeres. Por último, solicitamos que se lleve a cabo con urgencia el cambio normativo necesario para que el Convenio de Estambul sea de plena aplicación, es decir, para que se tomen medidas para prevenir, perseguir y eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres. Queremos recordar a las mujeres que durante la pandemia, y en especial en el confinamiento, han sufrido más la violencia machista por parte de “sus maltratadores”.


Por todo ello, el Consejo de Igualdad de Donostia apoya e invita a la ciudadanía a participar, con todas las medidas sanitarias exigibles por la crisis-sanitaria, en las diferentes manifestaciones y actividades que desde el movimiento feminista que se han organizado con motivo del 8M.


lunes, 8 de febrero de 2021

¿Por qué nos oponemos al RDL 19/2020? AUXILIARES DEL SERVICIO DE AYUDA DOMICILIARIA

 

¿Por qué nos oponemos al RDL 19/2020?

­­­Reconocimiento de accidente laboral  en caso de contagio por COVID19

El Real Decreto-ley 27/2020, de 4 de agosto, de medidas financieras, de carácter extraordinario y urgente, aplicables a las entidades locales, prorroga el reconocimiento como accidente laboral del contagio por coronavirus a trabajadoras/es de centros sanitarios o socio-sanitarios, pero no a las técnicos en atención a personas en situación de dependencia en domicilio.

Disposición adicional octava

Prórroga del artículo 9 del Real Decreto-ley 19/2020, de 26 de mayo, por el que se adoptan medidas complementarias en materia agraria, científica, económica, de empleo y Seguridad Social y tributarias para paliar los efectos del COVID-19.

La consideración como contingencia profesional derivada de accidente de trabajo de las enfermedades padecidas por el personal que presta servicio en centros sanitarios o socio-sanitarios como consecuencia del contagio del virus SARS-CoV2, se aplicará a los contagios del virus SARS-CoV2 producidos desde el 1 de agosto de 2020 hasta que las autoridades sanitarias levanten todas las medidas de prevención adoptadas para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, acreditando el contagio mediante el correspondiente parte de accidente de trabajo que deberá haberse expedido dentro del mismo periodo de referencia.

Este RD ignora, como viene siendo habitual, a las técnicos en atención a personas en situación de dependencia en domicilio, haciendolas invisibles nuevamente, con todas las responsabilidades pero sin ningún derecho.

Desde las distintas Plataformas y asociaciones del SAD, solicitamos ser consideradas grupo de riesgo. Realizamos un trabajo esencial para la comunidad, con profesionalidad y garantías, así lo hemos demostrado siempre,  más aún en estos tiempos que estamos viviendo, donde nuestro trabajo está siendo vital. Estamos en permanente contacto con personas especialmente vulnerables, con el agravante que al estar en su domicilio, no sienten la necesidad de poner mascarilla cuando acudimos a realizar nuestro trabajo. Estas personas son a menudo visitadas por familiares o incluso viven en unidades familiares o de convivencia, que no toman ningún tipo de medida para evitar contagios (ni distancia física, ni mascarilla…).

Por todo esto , exigimos del Gobierno de España, las modificaciones pertinentes del RD, para incluir a las técnicos en atención a personas en situación de dependencia en domicilio,  existimos y somos esenciales. Ahora mismo somos un grupo vulnerable.