¿CÓMO DENUNCIAR EL USO
INDEBIDO DEL SAD QUERIENDO CONVERTIRLO SOLAMENTE EN UN SERVICIO DE LIMPIEZA?
El problema es cuando el servicio se convierte de
hecho en limpieza por exigencia de la persona usuaria, fuera de las necesidades
y pautas del servicio. Durante demasiado tiempo hemos aguantado situaciones que
no deberían recaer sobre las auxiliares de ayuda a domicilio. Llegamos a un
domicilio para prestar un servicio de atención y cuidados y nos encontramos,
cada vez con más frecuencia, con una frase que muchas compañeras conocemos
demasiado bien:
A mí no me tienes que ayudar. Tú vienes a limpiar.
No hemos venido a ser la chica de la limpieza de
nadie.
El SAD incluye determinadas tareas domésticas. Pero
también incluye atención personal, higiene, alimentación, movilización,
autonomía, acompañamiento, apoyo en actividades de la vida diaria y apoyo a las
relaciones con el entorno. Además, la auxiliar trabaja siguiendo las pautas
establecidas por la coordinación del servicio. El propio convenio diferencia la
categoría de Auxiliar de Ayuda a Domicilio de la de Personal de Limpieza y
Lavandería/Planchado. Por eso ha llegado el momento de dejar de normalizarlo.
Si una persona usuaria rechaza la atención que tiene establecida y exige que la
auxiliar se dedique exclusivamente a limpiar, hay que comunicarlo. Si se
solicitan tareas que no corresponden al servicio, hay que comunicarlo. Si
existen indicios de que la situación real del domicilio no coincide con la
información utilizada para reconocer o mantener determinadas prestaciones, hay
que comunicarlo. Y aquí hay algo que debemos tener muy claro: la auxiliar no es
inspectora, no es trabajadora social y no es quien tiene que decidir si existe
fraude. Pero tampoco tiene por qué callarse.
La Ley 39/2006 contempla como infracción negar
información o proporcionar datos falsos, así como obstaculizar la inspección,
entre otras conductas. También establece consecuencias administrativas, que
pueden incluir pérdida de prestaciones y reintegro de cantidades indebidamente
percibidas, según el caso.
¿QUÉ TENEMOS QUE HACER?
1. DOCUMENTAR.
Fecha, horario, servicio, tareas asignadas, qué nos
pidió la persona usuaria, qué rechazó y cualquier incidencia. Sin publicar
nombres, direcciones ni datos personales.
2. COMUNICARLO A LA EMPRESA.
Por escrito. Que quede constancia de la incidencia y
que la coordinación determine cómo debe prestarse el servicio.
3. PEDIR QUE SE REVISE EL SERVICIO.
Si la realidad del domicilio no coincide con las
necesidades o pautas establecidas, corresponde a los responsables del servicio
revisarlo.
4. COMUNICAR POSIBLES IRREGULARIDADES A LOS SERVICIOS
SOCIALES COMPETENTES.
No acusamos a nadie de fraude sin pruebas. Informamos
de hechos e indicios para que la Administración investigue.
5. SOLICITAR INSPECCIÓN CUANDO PROCEDA.
Si después de comunicar los hechos la situación
continúa o existen indicios suficientes, utilizaremos los cauces
administrativos correspondientes.
6. DENUNCIAR TAMBIÉN LOS ABUSOS LABORALES.
Si una empresa nos obliga a realizar tareas que no
corresponden, ignora las incidencias, permite presiones de las personas
usuarias o incumple nuestras condiciones laborales, esa situación también debe
quedar documentada y reclamarse por la vía laboral correspondiente.
7. NO ENFRENTARNOS SOLAS.
Una auxiliar no debería tener que discutir con una
persona usuaria para defender qué es y qué no es su trabajo. La empresa y la
Administración tienen responsabilidades de coordinación, información y control.
El convenio atribuye a la coordinación funciones de seguimiento, resolución de
incidencias e información a las personas usuarias.
¿Qué servicio tiene reconocido?
¿Qué necesidades tiene establecidas?
¿Qué tareas corresponden a ese servicio?
¿Quién está informando a las personas usuarias?
¿Quién está controlando que el SAD se utilice
correctamente?
Porque cuando el sistema falla, la última persona de
la cadena no puede ser siempre la auxiliar.
No vamos a negar las tareas domésticas que forman
parte del SAD. Vamos a denunciar que el SAD se convierta en limpieza encubierta.
No vamos a enfrentarnos a las personas dependientes. Vamos a exigir que se
informe correctamente a quienes reciben el servicio.
Somos Auxiliares de Ayuda a Domicilio. Cuidamos.
Acompañamos. Movilizamos. Ayudamos. Apoyamos la autonomía. Atendemos
necesidades. Y también realizamos determinadas tareas del domicilio cuando
forman parte del servicio. Pero una cosa es prestar atención domiciliaria y
otra muy distinta convertir a una profesional del SAD en una trabajadora de
limpieza para satisfacer cualquier exigencia particular.
JUNTAS VAMOS A DEFENDER NUESTRO TRABAJO.
EL SAD ES UN SERVICIO DE ATENCIÓN Y CUIDADOS
NO SOMOS SERVICIOS DE LIMPIEZA.
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