CONVENIOS

DIGNIFICACION PARA LAS PERSONAS TRABAJADORAS DEL SAD (SERVICIO DE AYUDA DOMICILIARIA)

 Hay que reconocer la dureza del trabajo del SAD, un servicio esencial, altamente feminizado, donde las herramientas tanto físicas como ment...

jueves, 6 de junio de 2019


A.S.A.D.E.
CONVENIO AZTERTZEN 2019-2022
SAD DONOSTIA

                   AÑO 2019      AÑO 2020    AÑO 2021    AÑO 2022
Salario base  1.421,59€    1.442,91€      1.464,55€      1.479,20€
Trienio               23,58€         23,93€           24,29€          24,53€
P.Transporte     52,44€         53,23€           54,03€          54,57€

DOMINGOS Y FESTIVOS
AÑO 2019          AÑO 2020      AÑO 2021      AÑO 2022
15,32€/hora       15,55€/hora    15,81€/hora    15,97€/hora
Plus de festivos de especial significación (25 de Diciembre y 1 de enero). Además de la retribución como festivo los días 25 de diciembre y 1 de enero se retribuirán con las siguientes cantidades:

AÑO 2019        AÑO 2020       AÑO 2021      AÑO 2022
32,24€/hora     32,24€/hora       32,79€/hora        33,12€/hora

GASTOS LOCOMOCIÓN EN COCHE:
 Año 2019: 0,18 céntimos por KM.
 Año 2020: 0,20 céntimos por KM
 Año 2021: 0,20 céntimos por KM
 Año 2022: 0,20 céntimos por KM

TIEMPO DE DESPLAZAMIENTO ENTRE SERVICIO Y SERVICIO
AÑO 2019        AÑO 2020        AÑO 2021         AÑO 2022
2 MINUTOS    3 MINUTOS        5 MINUTOS      7 MINUTOS
LOS MINUTOS ENTRE SERVICIOS SE DESCONTARÁN DE LA JORNADA DIARIA/SEMANAL Y MENSUAL.

martes, 4 de junio de 2019

PARA LAS CUIDADORAS PROFESIONALES


La agresividad en el alzheimer es uno de los comportamientos en el enfermo que más dolor provoca al  cuidador. El cuidador no entiende que después del esfuerzo y dedicación tan grande que realiza, el paciente del alzheimer adopte una actitud agresiva hacia él. Esto desconcierta al cuidador y en muchas ocasiones no sabe como actuar ante ello.

La enfermedad de alzheimer requiere un gran esfuerzo para el cuidador, toda la ayuda que se le pueda brindar resulta poca.
Qué podemos hacer ante este comportamiento?
§  No discutir con el enfermo. Este comportamiento no es más que un síntoma que le provoca la dura enfermedad que está sufriendo. No va a servir absolutamente de nada, no hay argumentos con los que vayamos a lograr suavizar la agresividad.
§  Nunca debemos de culparle. La agresividad en el alzheimer es un síntoma más de la enfermedad, no es su culpa. Debemos de quitarle importancia y no tomarlo como nada personal.
§  No gritarle ni encararse en una lucha sin sentido. Si no enfrentamos al paciente lo que se va a lograr en producirle aún más agresividad de la que tiene, debido al incremento de ansiedad.
§  Mantenernos tranquilos. Es fundamental usar un tono de voz suave y para que no sienta que se invade su espacio, debemos de guardar una distancia prudencial con él.
§  Identificar el motivo. En muchas ocasiones la agresividad en el alzheimer no ocurre sin un motivo, aunque no sea un motivo que estimamos de importancia para adoptar esta conducta, para el enfermo si que puede serlo.
§  Al notar agresividad en el paciente, irnos y volver en unos minutos. Al aparecer la agresividad en el alzheimer, puede ser de utilidad abandonar su espacio, siempre y cuando sepamos que no hay ningún peligro de que pueda hacerse daño. Al volver es posible que el enfermo ya haya olvidado el motivo por lo que estaba agresivo.
§  Reconducir su atención. Una vez hayamos logrado que esté más calmado, podemos desviar la conversación hacia algún tema que se de su agrado como por ejemplo recetas de cocina, como van sus nietos en el colegio, la naturaleza, …


EL SINDROME DE BURNOUT


El agotamiento profesional, conocido también como «burnout», ha sido incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades por la Organización Mundial de la Salud (OMS) . Provocado por una situación de estrés crónico, este fenómeno desemboca generalmente en un descenso del rendimiento profesional y en un cansancio extremo.
Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS, explicó que «desde 1990 la Asamblea General de la OMS no revisaba la Clasificación Internacional de Enfermedades y que con esta actualización, incluyendo el «burnout», la agencia sanitaria de la ONU espera facilitar el intercambio de informaciones entre profesionales de salud a a nivel internacional.
El agotamiento profesional ocurre cuando un individuo tiene una relación anormal con su trabajo que puede ser provocado por una carga excesiva de tareas o de responsabilidades. El individuo puede llegar a experimentar una gran soledad e impotencia para cambiar esta situación lo cual tiene graves consecuencias para su salud.
Este síndrome, como lo califica la OMS, se incluirá en el capítulo dedicado a los problemas asociados con el empleo o con el desempleo  que hacen expresamente referencia a fenómenos relacionados con el entorno profesional y que excluyen otro tipo de experiencias. La actualización del nuevo listado de enfermedades entrará en vigor el 1 de enero de 2022.
Otras novedades, del nuevo listado de enfermedades de la OMS, incluyen la supresión de la transexualidad de la lista de enfermedades mentales para integrarla en el capítulo de disfunciones sexuales. También se mencionarán los trastornos relacionadas con los videojuegos en la sección de desórdenes de dependencia y habrá un nuevo capítulo sobre medicina tradicional.

LA SOLEDAD, EL ROSTRO AMARGO DEL ENVEJECIMIENTO


LA SOLEDAD, EL ROSTRO AMARGO DEL ENVEJECIMIENTO
Un artículo de Carmen Alemany Panadero,Trabajadora Social, Periodista y autora del blog carmen-alemany

Con el aumento de la esperanza de vida en las sociedades occidentales, la población de personas mayores es cada vez más numerosa. Uno de los principales desafíos al que se enfrentan muchos mayores es la soledad. No es lo mismo vivir solo que sentirse solo, pero muchas de las personas mayores que viven solas, desearían recibir más compañía y afecto.
Según la Encuesta Continua de Hogares del INE 2017, más de 1.960.900 personas mayores viven solas en España. De entre ellas el 28,1% son hombres y el 71,9% mujeres. El aumento de la esperanza de vida, el envejecimiento de la población, los cambios en la estructura social y en los modelos de familia, hacen pensar que estas cifras tenderán a aumentar progresivamente. Nuestras sociedades tienden a hallarse cada vez más envejecidas, y cada vez existen menos cuidadores y familiares jóvenes para atender, acompañar y apoyar a esta elevada cifra de personas mayores.
El INE muestra claramente el rápido ascenso de la población mayor, pasando de 1.400.000 personas en 2001 a 1.970.900 en 2017. Las personas mayores constituyen el 41,8% de total de viviendas unipersonales de España (INE, 2017) . La Encuesta de Condiciones de Vida de las Personas Mayores 2010 (IMSERSOCIS) consultó a una muestra de 2.500 personas mayores. Ante la pregunta “¿cuándo se siente usted más solo?”, el 65,1% de las personas mayores reconocieron que habían sentido momentos de soledad. De este porcentaje, el 11,4% reconocieron que se sentían solas durante todo el día. Por otro lado, las personas que refirieron momentos específicos de soledad (en ocasiones especiales, cuando estaban enfermos, por la noche, los fines de semana o en vacaciones).
La soledad tiene consecuencias en la salud de los mayores y constituye incluso un predictor de mortalidad
Un estudio de Raquel Lorente (2017) muestra los graves efectos de la soledad en las personas mayores. La soledad tiene consecuencias en la salud de los mayores, por encima de otras variables como la situación económica, estado civil, edad o sexo. La soledad constituye incluso un predictor de mortalidad.
Según esta investigación, la soledad favorece los procesos inflamatorios, el aumento del cortisol (la hormona del estrés), aumento del riesgo de padecer síndrome metabólico, problemas cardiovasculares, trastornos del sueño, trastornos depresivos, deterioro cognitivo, baja autoestima, ideación suicida y deseo de muerte.
Hay que insistir en que no es lo mismo vivir solo que sentirse solo. Hay soledades elegidas, y personas que no se sienten solas a pesar de vivir en un hogar unipersonal. También hay personas que pese a recibir visitas de sus familiares, se sienten solos. La experiencia de la soledad depende de factores personales, situacionales, cognitivos, emocionales y sociales. Diversos autores señalan la diferencia entre vivir solo (situación objetiva) y sentirse solo (experiencia subjetiva).
El estudio “La soledad de las personas mayores de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal (2018) hace hincapié en las diferencias de género en el envejecimiento. No envejecen igual las mujeres que los hombres, y no solamente por la superior esperanza de vida de ellas, sino también por las condiciones socioeconómicas.
Las mujeres suelen tener carreras profesionales más irregulares, ingresos inferiores, y en muchos casos abandonan su profesión para cuidar de hijos pequeños o familiares enfermos o dependientes, lo que supone una inferior cotización y, a la larga, pensiones inferiores. Esto puede llevarlas a vivir en viviendas inadecuadas o tener una dieta menos nutritiva. Las mujeres mayores suelen sufrir más pobreza, más situaciones de dependencia y más riesgo de malos tratos y violencia, negligencia o abandono. Las mujeres presentan niveles más elevados de soledad, sobre todo en el grupo de personas de 85 o más años.
Este informe cita un estudio de Losada et al (2012), 23,1% de los individuos de la muestra se sentían solos. En otro estudio español citado en este informe, se halló que el 58,7% de las personas mayores mostraban algún grado de soledad. El 42 % refirieron niveles bajos de soledad y el 16,8% refirió soledad moderada o grave (Sánchez-Rodríguez, 2009).
La Fundación Amigos de los Mayores apuesta por impulsar herramientas de participación ciudadana como el voluntariado intergeneracional y de acompañamiento afectivo; regenerar los lazos vecinales en los barrios, y empoderar a las personas mayores como activos de la sociedad cambiando su imagen estereotipada.
La Fundación Pilares propone fomentar la construcción e interrelación con las redes de apoyo, ampliar los ámbitos de actuación de los programas de voluntariado y los recursos de atención comunitaria, aumentar la implicación de las Administraciones Públicas, que deben implementar programas amplios de acompañamiento y seguimiento, en colaboración con organizaciones sociales y otros agentes, formar a los,profesionales y cuidadores, y menciona las iniciativas que buscan aumentar el “capital social” creando redes de amistad, con programas de voluntariado o programas intergeneracionales.
En este sentido, la Fundación Amigos de los Mayores ha lanzado una iniciativa en la que un grupo de mayores solos comparten sus vacaciones con voluntarios. Esta iniciativa pretende combatir la soledad y crear nuevos vínculos entre los mayores y los voluntarios. En estas actividades han participado alrededor de 50 personas mayores y 50 voluntarios. El perfil de los mayores que participan en este programa suele ser el de una mujer, de unos 85 años, con dificultades para caminar o salir de casa y que vive sola y aunque tenga lazos familiares, no puede ser visitada tanto como necesitaría. En las actividades se generan lazos de afecto entre los voluntarios y los mayores.
Mónica, una voluntaria que ha participado en el programa , ha expresado a Europa Press “Para los mayores son unas vacaciones como si hubiesen estado un mes en la playa (…). Como voluntaria me lo pasé genial. Está todo muy bien atado, desde que recogen a los mayores en sus casas hasta que llegamos al hotel. La persona a la que acompaño me decía que estaba muy cansada pero que se lo había pasado tan bien que no se acordaba ni de los dolores. Además, al ver las fotos de la estancia es como si estuviesen allí de nuevo y les sirve para darse cuenta de que hay cosas que aún pueden hacer y que se olviden de la soledad (…). Hace cuatro años se me pasó por la cabeza comenzar con el voluntariado y acompañé a un mayor hasta que falleció. Cuando eso ocurrió ya no era el mayor al que iba a acompañar. Era mi amigo”.
Las Administraciones Públicas deben implementar programas amplios de acompañamiento y seguimiento, en colaboración con organizaciones sociales y otros agentes
El asociacionismo y el voluntariado son también buenas alternativas para combatir la soledad en personas de edad avanzada. Muchas asociaciones en Madrid y otras localidades están constituidas por mayores, realizan acciones de voluntariado, llevadas a cabo por los propios mayores, y ofrecen también el acompañamiento de voluntarios a aquellos mayores que no pueden participar por dificultades de movilidad u otros impedimentos.
Entidades como la Asociación de Mayores de Madrid XXI, la Asociación Independiente de Jubilados, Retirados y Pensionistas de la Comunidad de Madrid, la Asociación Club Tercera Edad San Romualdo, la Asociación de Pensionistas y Jubilados Del Poligono H de San Blas, la Asociación de Mayores del Barrio de la Estrella, la Asociación de Personas Mayores Virgen Del Coro o el Centro de Mayores de la Asociación Carcavas San Antonio son buenos ejemplos.
Otra iniciativa puesta en marcha recientemente son las viviendas colaborativas para personas mayores. Se trata de apartamentos independientes que cuentan con zonas y servicios comunes, como alternativa a las tradicionales residencias. Cooperativas como Convivircreadas por los propios mayores, han permitido una forma alternativa de vivir la vejez. Convivir tiene alrededor de 30 miembros, que residen en viviendas independientes amuebladas al gusto de cada cual, y cuentan con 14 trabajadores, cocina, comedor, limpieza, lavandería, médico, DUE, fisioterapia, terapia ocupacional, peluquería, podología y logopedia, así como actividades culturales y lúdicas.
Otro ejemplo de iniciativa de viviendas colaborativas es Trabensol, que fue pionera en España. Esta cooperativa dispone de viviendas independientes y atención y servicios para las personas mayores hasta el final de la vida, con actividades para un envejecimiento activo y una vida saludable, basada en valores de solidaridad, ayuda mutua y cooperación. La cooperativa cuenta con diversos servicios y actividades, jardines, huerto y biblioteca.
Todas estas iniciativas ciudadanas son importantes y están obteniendo grandes avances en la situación de muchas personas mayores. No obstante, es necesaria una mayor implicación de la Administración y un aumento de los recursos y programas de acompañamiento a las personas mayores que viven solas, para evitar situaciones de riesgo y deterioro.


martes, 21 de mayo de 2019

Sanción a empresas que no permitan conciliar a las madres su vida laboral con la familiar


Sanción a empresas que no permitan conciliar a las madres



Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias
Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (leer aquí), condena a una cadena comercial a indemnizar con 3.125 euros a una de sus empleadas, a la que concedió la reducción de jornada solicitada, pero con la condición de que trabajara, al menos, seis tardes al mes.

La trabajadora, dependienta en una de las tiendas de la cadena, había pedido hacer horario de mañana para poder cuidar de su bebé de cinco meses
El tribunal da la razón a la mujer porque, pese a que la empleadora demostró que en la tienda en cuestión el mayor número de ventas se producían por las tardes y los sábados, no existían razones de peso para rechazar la solicitud de la trabajadora.

El tamaño de la empresa otorga, destaca la sentencia, más capacidad organizativa para adaptarse a las reducciones de jornada de sus empleadas con necesidades familiares

La última reforma de lEstatuto de los Trabajadores refuerza el derecho a la adaptación de jornada para poder conciliar. Aunque ya existía, con la modificación este derecho queda ampliado y las empresas deben prestarle atención.
La nueva redacción del artículo 34.8 establece que:
«las personas trabajadoras tienen derecho a solicitar las adaptaciones de la duración y distribución de la jornada de trabajo, en la ordenación del tiempo de trabajo y en la forma de prestación, incluida la prestación de su trabajo a distancia, para hacer efectivo su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral»
Esto implica que las personas trabajadoras(con hijos menores de 12 años) pueden solicitar la adaptación de su jornada laboral (ya sea cambio de turnos, flexibilidad horaria, teletrabajar, etc.) sin necesidad de reducir su jornada laboral ni consecuentemente su salario.